Owens & Minor, ¿ganga o pufo? (1a parte)



 Hoy hablaré de Owens & Minor (OMI), una empresa que esta semana está sufriendo mucho en Bolsa por unos resultados decepcionantes durante el segundo trimestre de 2018.

 Aunque no sigo esta empresa, estoy en un grupo de Telegram donde varios de sus participantes han comprado acciones de esta compañía americana convencidos de que tiene mucho potencial, tanto a medio plazo como a largo plazo. Además, muchos, si no todos, la han comprado como inversión en dividendos: ahora mismo (9 de agosto, en pre-market), da más de un 7% de dividendo. Muchos años subiendo su dividendo, por cierto.

 Tras charlar con un amigo del grupo de Telegram, y mirar algo los fundamentales de OMI, me decidí a mirar un poco más los números de la empresa. Quizás sí sea una buena opción comprar acciones. Lo veremos a continuación.

 Que yo sepa, OMI es proveedora de material médico a hospitales y clínicas. En sí, este sector no tiene por qué ser mejor o peor para invertir.


 VENTAS

 En 2008 OMI tuvo unas Ventas de 7.243 millones, mientras que en 2018 se espera que estas sean de 9.700 o 9.800 millones, según mis cálculos. Como mucho 10.000 millones. Esto supone un crecimiento anual compuesto de menos del 3’3%. Nada impresionante.

 Por otro lado, con motivo de la presentación de resultados del primer semestre, la compañía mostró su confianza en que en 2019 las Ventas crezcan a doble dígito (primera página del Press Release del 2Q2018). Buen futuro en este apartado a corto plazo.

 BPA

 El BPA diluido en 2008 fue de $2’25. Pero como hubo un split 3×2 en 2010, el BPA de 2008, ajustado a split, fue de $1’50. En 2018 se espera, como máximo, un BPA ajustado de $1’50. O sea, lo mismo que hace 10 años. El BPA diluido, en realidad, será negativo en 2018 por extraordinarios, pero si no tenemos en cuenta esos extraordinarios, la empresa reconoce que ganará lo mismo que hace 1 década. Un dato muy malo aquí, pues si el beneficio no sube en una década, hay riesgo de que en el futuro pueda seguir siendo así (aunque nunca se sabe, claro).

 RECOMPRA DE ACCIONES

 Si tenemos en cuenta el split de 2010, que hay que tenerlo en cuenta cuando hablamos de número de acciones, vemos que los 41 millones de acciones que aproximadamente tenía OMI en 2008, serían equivalentes a 61’5 millones de acciones ajustados a split.

 Tras el primer semestre de 2018, el número de acciones de OMI es de 60 millones de acciones de media, pero ahora mismo debe de estar por debajo de 59’75 millones, como se aprecia por la media de acciones del segundo trimestre. Por tanto, yo creo que habrá a día de hoy unos 59’5 millones como mínimo.

 Es decir, ha recomprado unos 2 millones de acciones en 9 años y medio, lo cual es una reducción de menos de 0’4% de las acciones propias al año. Está claro que OMI no recompra accciones al ritmo de empresas como Apple, Home Depot, Discover Financial Services, Synchrony Financial, Walgreens o Disney. OMI, en resumen, se muestra poco dado a la recompra de acciones.

 DIVIDENDOS
 Como ya anunció este 7 de agosto, el dividendo trimestral actual es de $0’26, y el próximo pago será el 1 de octubre para los accionistas registrados a fecha del 17 de septiembre. El ex-date será el 14 de septiembre.

 El dividendo anual, por tanto, es de $1’04, y si compráramos a $15, por ejemplo, la RPD inicial sería del 6’93%. Más de un 7% si adquirimos acciones a menos de $14’85. Muy buena rentabilidad, en consecuencia.

 Si miramos el historial de dividendos de OMI, vemos que el 30 de septiembre de 2008 pagó $0’133333, con lo que el dividendo trimestral casi se ha duplicado en 10 años. El crecimiento del dividendo, por consiguiente ha sido de un 7% anual compuesto. Buen crecimiento para un dividendo ya de por sí alto. Pero, ¿podemos esperar en el futuro ese crecimiento del dividendo? La respuesta es no. Si miramos otra vez el historial, comprobamos que en 2014 el dividendo de OMI era de $1 al año, mientras en 2018 será de $1’04 al año. Menos de un 1% anual compuesto. O sea, subidas testimoniales, para decir “llevamos subiendo el dividendo desde hace muchos años”.

 Por resumir, dividendo alto pero con crecimiento nulo o casi nulo en el futuro.

 FCF

 Respecto al Free Cash Flow, el FCF de 2008 fue de 45’2 millones, mientras que en 2008 podría alcanzar mínimo los 55 millones. Dado que en 2017 tuve trimestres donde el FCF fue negativo, y eso no tiene por qué volver a suceder en 2018, no puedo hacer simplemente la traslación de los 4 últimos trimestres para poder sacar el FCF esperado para 2018, pues saldrá anormalmente bajo. Si hacemos caso de Morningstar, solo en 2014 el FCF anual de OMI fue negativo, con lo que los trimestres negativos es más una excepción que una regla.

 Quizás llegue hasta los 80 millones en 2018, no lo sé. Yo valoro como mejor escenario esa cifra. Dado que el dividendo anual es de $1’04 y el número de acciones dudo mucho que baje de 59 millones a finales de 2018, el dividendo supone una salida de caja de más de 61 millones. Si el FCF 2018 fuera de 55 millones, se quedaría corto para pagar el dividendo; pero si llega hasta los 80 millones, el pay out del FCF sería del 77%, redondeando.

 Aprovecho para decir que me sorprende aquí que Morningstar prevea un FCF 2018 de 129 millones para OMI. En la última década (2008-2017) OMI ha logrado un FCF de menos de 129 millones en 5 años, es decir, la mitad de los años. No tengo datos para saber de dónde ha sacado Morningstar ese cálculo. Si es cierto, el dividendo de OMI estaría asegurado a corto plazo. A largo plazo, habrá que ver qué FCF pueden aportarle las nuevas adquisiciones (Halyard S&IP y Byram).

 DEUDA
 La deuda a largo plazo, que es la que sale especificada en los informes financieros de OMI, ha pasado de 359 millones (31 de diciembre de 2008) a casi 1.670 millones (30 de junio de 2018). Está claro que las adquisiciones que recientemente ha hecho han subido mucho este apartado del balance de la empresa. Pero es que a finales de 2017 la deuda ya era de casi 901 millones. Dicho de otra manera: no es culpa solo de las recientes adquisiciones que la deuda se haya disparado por 4’66 veces aproximadamente en menos de 10 años. Ya era unas 2’5 veces en 2017 respecto a 2008.

 Aparte, el Debt to Equity ha pasado de 0’52x en 2008 a más de 2x ahora mismo. Si la deuda solo fuera la de largo plazo, y si cogiéramos solo la de 2017 (901 millones casi), el D/E sería de 0’89x, gracias a que el Patrimonio Neto era mayor en diciembre 2017 que en junio 2018 y a que la deuda era mucho menor.

 Mal OMI es este apartado, por tanto.

 PRESENTACIÓN A LOS INVERSORES (ABRIL 2018)
 Veamos ahora algunos aspectos relevantes de la última Presentación a Inversores de OMI que he podido encontrar, y que data de abril de este año.

  En la Presentación para Inversores de Abril 2018, OMI incluía a Halyard S&IP dentro de “Global Products”, los cuales habrían representado un 14% de las Ventas Netas si hubieran estado metidas ambas en 2017 desde el 1 de enero. Se ve, por tanto, que no mucho FCF se puede esperar que aportar esta nueva adquisición si pesa tan poco en las Ventas. A tener en cuenta aquí que Halyard pesa 14% incluyendo otras, no ella sola. Lo curioso de Halyard es que en la página 16 de dicha presentación pone que las ventas 2017 aumentarían 750 millones en 2017 gracias a Halyard (si hubiera estado consolidada en 2017 todo el año).

 Bynram va por el lado de “Global Solutions” (86% de Ventas). Byram hubiera contribuido con 467 millones en 2017, un 5% aproximadamente de las Ventas.

 Por tanto, en este apartado veo a OMI como a Vodafone: se gasta buena parte del FCF en pagar los accionistas. Y esto no es lo mejor, pues podría ser la antesala de un recorte del dividendo. Ni tampoco es lo ideal que fluctúe tanto el FCF a lo largo de los años.

 En esta presentación también sale una tabla del FCF histórico (2013-2017), pero no la considero adecuada para mi análisis porque el FCF se suele entender como CFO – CapEx, y no EBITDA Ajustado – CapEx, como hace OMI. Según la gráfica de OMI sobre el FCF histórico, este nunca ha bajado de los 200 millones en los últimos 5 años, y además -de ser cierto este FCF- podría pagar más de $3’50 de dividendo anual sin endeudarse. Lo dicho, ese FCF yo no lo acepto como válido.

 En la página 38 de la Presentación aparece un dato muy interesante: en 2017 Halyard obtuvo un FCF de 69 millones de dólares. ¿Problema? Que ese FCF es entendido como EBITDA Ajustado menos CapEx. Si usamos la definición clásica de FCF, no obstante, lo normal es que ese FCF se queda quizás en la mitad o menos. No soy capaz de calcular cuánto podrá aportar Halyard a OMI de 2018 en adelante, pero creo que entre 20 y 30 millones, lo cual es bastante.

CONTINUARÁ…

 Este análisis continúa en la próxima entrada de mi blog.

 En la segunda parte de mi análisis hablaré de los otros análisis que han hecho sobre OMI. También de qué dijo hace unos días el Presidente de la empresa cuando le preguntaron sobre la sostenibilidad del dividendo (algo que le interesa al que quiera invertir por dividendos). Y, cómo no, daré mi opinión sobre OMI, diciendo si creo que es una oportunidad clara de compra (ganga) o si preveo que en el futuro irá a menos y recortará el dividendo (pufo).

 Si queréis saber más sobre OMI, no olvidéis visitar mi blog dentro de pocos días. Y si os ha gustado esta primera parte, no dudéis en compartir esta entrada en redes sociales.

 Saludos y suerte con vuestras inversiones.

from DIVIDENDO RENTABLE https://ift.tt/2AY9lUS
via IFTTT

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *