Ese colchoncito que no pase hambre

Hola amigos, amigos hola…en capicúa.
Sabéis de mi tropelía al patrimonio familiar con la obra que hice el mes pasao en casa. Esos 9000 pavos entre obra de albañilería, electricidad y fontanería más los muebles, electrodomésticos y encimera de granito pa mi flamante cocina nueva.
Súmale que me largué una semana a Cantabria de vacaciones y ya tenemos la hostia perfecta a mi maltrecho colchón de seguridad.

Vale, el colchón está pa gastarlo ¡qué cojones!, eso ya lo sabemos, pero también sabemos que pa evitar sustos futuros hay que reponerlo en cuanto se pueda.

De los que pululáis por aquí pues lo habréis de todos los gustos y colores…como los culos:

Lo seeeeeé…soy muy previsible

Unos preferís un culo digoooo un colchón grande que te cubra muchos meses (o años) y otros de medio año como mucho.
Eso aparte de las circustancias de cáuno, de tu seguridad laboral, situación personal y familiar y de la aversión o no al riesgo pues dependerá a la hora de confeccionar tu colchoncete.
En mi caso, yo estoy tranquilo con tener cash para sobrevivir 2 años sin tocar el monedero en caso de apuros económicos, y eso naturalmente se ha visto comprometido con mi dispendio de agosto.

Pero también sabéis de mi urticaria a pagar las cosas a plazos y endeudarme, con lo que el colchón hubiera seguido inalterado, y de ahí que toda esa obra haya sido pagada a tocateja con el consiguiente mermado de mi dinero en liquidez. Esto es innegociable pa mí y me da igual lo que lea en otros sitios de apalancamientos y esas cosas tan modennnas. Y mira que incluso algo estuve ojeando de pagar los muebles a plazos, pues tampoco era mucho los intereses, pero como siempre salió ese gen inculcao desde la cuna, de que «si hay dinero se compra y si no se queda en el escaparate». Creo que no me ha ido mal con esta filosofía…

Ahora mi colchón me cubre perfectamente 1 año y como 2 meses más, osea 14 meses de gastos normales, lo que viene a ser 20000 euros, pues también sabéis perfectamente que he publicao varias veces que mis gastos de un año rondan los 18000 pavos (este año más, claro). Vamos a ver, se entiende que si estás en situación de tener que tirar de ese dinero durante varios meses, por pérdida de trabajo o lo que fuese y no tienes tus ingresos normales pues está claro que mis gastos se reducirían y perfectamente apretándome el cinturón llegaría a casi esos 2 años que tengo como ideal. Y eso que no estoy contando con el supuesto paro que me quedaría en estos dos años…estoy tirando de toda la simplicidad posible. Cero ingresos y tiramos de liquidez ahorrada…y así así tan radical, por suerte no sería que son muchos años trabajando para quedarme sin una mínima indemnización y subsidio.

Quizá mi «Pikolín» no lo aumente tanto esta vez pero sí que al menos 25000 pavetes me gustaría tener para mi tranquilidad…osea que parto con -5000 leuros que hay que reponer poco a poco. Lo que no me gustaría por nada del mundo, es tener que malvender parte del monedero si me viera sin colchón por mi mala cabeza, mi mala suerte o las dos cosas, así que COLCHÓN SÍ Y CONTRA MÁS GRANDE Y MULLIDO MEJOR:

Y aquí es donde pongo un artículo del Confidencial que habla un poco de esto: está firmado por un tal Vicente Varó, y es del 29 de agosto. Ahí va mi copia y pega:

¿Cuánto debo tener en el colchón de emergencia para poder invertir tranquilo?

Más de uno ha tenido que tirar de sus acciones o fondos de inversión desde que llegó la pandemia y empezamos a notar sus secuelas económicas. Ante la pérdida de ingresos o la falta de liquidez, los hogares necesitan realizar efectivo para mantener el nivel de vida y no queda más remedio que tirar de las posiciones en mercados financieros.

El problema es que un entorno así suele ser el peor para tener que tirar de las inversiones. Cuando se da una situación en la que tienes urgencia por disponer del dinero, los mercados financieros no suelen estar precisamente en su mejor fase, como pasó sobre todo en marzo y abril, y toca salir a malvender unas inversiones que teóricamente teníamos destinadas para nuestro futuro.

Para reducir este riesgo, los asesores financieros recomiendan construirse un colchón de emergencia con nuestros ahorros. Es decir, tener prácticamente en liquidez y con disponibilidad inmediata una parte de nuestro dinero.

En un escenario de crisis, reduce el riesgo de verte precipitado a vender las inversiones en momentos de pánico.

Esto aporta varias ventajas: por un lado, en un escenario de crisis, reduce el riesgo de verte precipitado a vender las inversiones en momentos de pánico, cuando los precios están más bajos, y acabar sufriendo pérdidas notables en la cartera; por otro, nos permite quedar menos expuestos a las emociones, gracias a la seguridad que nos aporta saber que ese colchón nos permitirá resistir durante un tiempo sin tener que malvender buenos activos. Pero también tiene una desventaja: por ese dinero no obtendremos rentabilidad, con lo que conviene resguardar aquí sólo lo que necesitamos, ni más ni menos. ¿Cuánto es lo ideal?

Antes de definir la cantidad, primero habrá que diferenciar entre los ahorros, que se guardan con un objetivo concreto (por ejemplo, comprar un coche, una casa, etc), y el fondo de emergencias, que se creará únicamente para hacer frente a los imprevistos.

A la espera de la evolución que tomará la pandemia, no es mal momento para ajustar el perfil de inversión y aumentar la liquidez.
A continuación, hay que hacer un mínimo ejercicio de repasar nuestras cuentas y ver cuánto dinero se nos va en gastos fijos e imprescindibles. Es decir, pagar la luz, la hipoteca o alquiler, la calefacción, la alimentación familiar, transporte, etc. Esta cifra es muy importante porque se suele tomar como referencia para calcular el tamaño de nuestro bunker financiero particular.

Lo siguiente sería pensar en la estabilidad de nuestros ingresos. Por ejemplo, un funcionario tiene una garantía mucho mayor que un autónomo de seguir ingresando un dinero fijo todos los meses cuando la cosa se pone fea. Y, por lo tanto, debería tener mucho menos dinero en este fondo para imprevistos que alguien con contratos parciales o trabajos inestables. Y lo mismo con otras circunstancias personales, como las cargas familiares. Por ejemplo, un empleado con varios hijos a su cargo tendrá necesidad de tener un colchón mayor que una persona joven sin dependientes. Y, por supuesto, nuestro perfil inversor. Alguien muy conservador deberá aumentar también la cuantía.

¿Pero hay alguna regla general? Los asesores creen que un buen acercamiento medio rondaría los 12 meses de gastos fijos. Es decir, una persona con unos costes fijos próximos a los 800 euros debería tener unos 9.600 euros en este colchón de liquidez.

De ahí ya, se movería a una cantidad mayor o menor en función de las circunstancias. Por ejemplo, según Pablo J. Domínguez, asesor financiero, cree que un trabajador por cuenta propia debería ampliar esta cantidad hasta los 15 meses de gastos fijos, mientras que a un funcionario podría valerle con tener entre 6 y 9 meses.

Si miramos a la opinión de los inversores, muchos se muestran todavía más precavidos. De hecho, en una encuesta que realizamos esta semana en Twitter, la opción preferida eran los 24 meses, que seleccionaron el 33,5% de los participantes, por el 27% que elegía algo más cercano a los 15 meses y el 32% que se decantaba por 6 meses.

Para construir este fondo de emergencias, se recomienda destinar periódicamente una parte recurrente de nuestros ingresos. Por ejemplo, si nuestra situación financiera nos lo permite, hacer una aportación del 10% mensual a la cuenta que tengamos pensada para este fin. Una vez alcance el tamaño deseado, los asesores aconsejan mantener esta cifra periódica que apartamos, pero en este caso destinándola directamente a la inversión, para sacar rentabilidad a nuestro dinero.

De hecho, hay quienes aconsejan no esperar a tenerlo plenamente mullido para invertir, sino dividir esa aportación periódica y destinar, por ejemplo, la mitad de ese ahorro al colchón de emergencia y la otra mitad a la inversión. Así, hasta que de nuevo tengamos constituido al 100% este refugio de liquidez y ya podamos destinar todo ese ahorro a la inversión.

Bueno yas´toy aquí de nuevo. Supongo que mi búsqueda de esos 5000 leuros que me faltan pa completar mi colchón ideal lo haré piano a piano, despacito y con buena letra. Si imaginemos me sobran 500 euros a final de mes, pues ya iré viendo si 250 van pallá y otros 250 pal broker, o 200/300…no sé, según me de la ventolera. El caso es dormir bien.


Chistecito del día

– Dime con quién andas y te diré quién eres.

No ando con nadie…

– Eres feo.


Chistecito del día bis

– ¿Cómo estás llevando esta crisis?

¡La verdad que duermo como un bebé!

– ¡Duermes como un bebé! ¿Pero cómo hacés?

– ¡Me despierto cada 3 horas llorando!









Chistecito del día tris

-Ai va la ostia Iñaki, que ya me han dicho que ya eres papá, la ostia!!!!!

Ayer ha nacido pues, es niña y se llama Rocío.

– Rocío, que nombre más poco vasco, pues!!

Es que en casa le llamamos Eskartxa, ai va la ostia!!!









Chistecito del día cuatrís

– Soy una persona muy saludable.

¿Haces mucho deporte y comes sano?

– No. Es que la gente me saluda por la calle y yo… pues les devuelvo el saludo.

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