PSICOLOGIA FINANCIERA I

Estas pasadas navidades he aprovechado para leer un par de libros de Psicología Financiera. Pido perdón por adelantado a los lectores Psicólogos del blog, por si trato algún término de forma incorrecta, o por si mis explicaciones no son las adecuadas. Como Farmacéutico estoy bastante acostumbrado al “intrusismo”….Me ha resultado sumamente interesante leer sobre temas que desconocía por completo, y verme reflejado en cada uno de los puntos que trataremos a continuación, de hecho, en todos pondré un ejemplo sufrido en “carnes propias”.
En una serie de entradas, me gustaría comentar con vosotros varias ideas que he ido apuntando en un papel a medida que avanzaba en las lecturas, y que creo que pueden resultar muy interesantes para todos los que invertimos en Bolsa. Es sabido por la mayoría, que gran parte del éxito en los mercados se debe a la parte mental, algunos autores defienden que la parte psicológica del inversor es más importante que la parte teórica. En esta primera entrada sobre psicología financiera trataremos tres ideas:

1) TU ERES TU PROPIO ENEMIGO
El ser humano es propenso a tropezar con obstáculos mentales. El principal problema del inversor e incluso su peor enemigo, suele ser el mismo. Nuestro cerebro se divide en dos partes: la X, que es el enfoque emotivo en la toma de decisiones y la C, que se encarga de procesar la información de manera más lógica. Por desgracia la parte X de nuestro cerebro, determina muchas más de nuestras acciones, de lo que nos gustaría reconocer.
Ejemplo de la serpiente y la caja de cristal: tienes delante de ti una caja de cristal con una serpiente dentro y te piden que te acerques. Si la serpiente se mueve, tu siempre saltarás hacia atrás a pesar de que tienes un cristal que te protege. Tu sistema X ha reaccionado para mantenerte a salvo. En una segunda fase, tu sistema C, te indica que el cristal te protege, pero ya has actuado. 
Si trasladamos este ejemplo al mundo de los mercados, seguro que te has sentido identificado, en mi caso de forma muy clara. 
Me acuerdo de la venta de Caterpillar con el lío de las materias primas en 2016. Al final, mi sistema X actuó, privándome de tener una gran empresa en cartera y de una subida adicional del 30% sobre mi precio de venta. Tomar decisiones emotivas y condicionadas por distintas circunstancias ajenas a tu proceso de inversión, sale caro en los mercados.
2) REINVERTIR CUANDO SE ESTÁ ATERRORIZADO
Ya decía el maestro Buffett que hay que comprar cuando hay “sangre” en las calles. Algo sabido por todos, es sumamente complicado a nivel mental. El papel lo aguanta todo, pero invertir tus ahorros cuando el mercado está cayendo como un cuchillo no es nada fácil, por mucho que se repita hasta la saciedad en libros sobre inversión. 
Ejemplo de la moneda cara y cruz: tienes 20 euros, 20 rondas a cara o cruz y al principio de cada ronda te preguntarán si te gustaría invertir. Siempre que sale cara, recibirás 2,5 euros, si sale cruz perderás un euro. En el juego hay tres grupos: individuos incapaces de sentir temor, jugadores comunes como tú y como yo, y personas que no procesan emociones. Analizando los resultados:
  • Grupo sin miedo: invirtieron el 84% de las rondas. 
  • Grupo común: invirtieron el 58% de las rondas.
  • Grupo que no procesa emociones: invirtieron el 61% de las veces.
  • Se observa que el 60% no invierte después de perder una ronda.
Podemos resumir, que el miedo hace que la gente ignore gangas, cuando están disponibles en el mercado, especialmente si han sufrido una pérdida anterior. Si trasladamos este ejemplo al mundo de los mercados, seguro que te has sentido identificado, en mi caso de forma muy clara. 
Me acuerdo del día del Brexit, con la cartera ya bastante roja (-20%) y con un 30% de liquidez en mi Broker. Invertí de golpe un 15%, pero el miedo me impidió meter todo en el mercado, privándome de importantes plusvalías. Sabía que eran precios de ganga, pero el miedo me paralizó en parte, se sumaba a este miedo las pérdidas que venía acumulando en la cartera desde Agosto del 2017, que llegaron a ser de casi el -30% en Mi Empresa.
3) EFECTO DE CERTIDUMBRE
Dicho efecto significa que, una vez que posees algo, empiezas a darle más valor que el resto de la gente. El simple hecho de poseer algo, te hace sentir “lo mío es mejor”.
Ejemplo con acciones: imagina que pierdes un 30% en una de tus posiciones. La mayoría de los inversores ante esta situación no venden. Ahora, imagina que tu hijo pequeño sin querer coge tu ordenador y vende la posición. ¿Qué haces? Deberías comprarla, viendo que te la querías quedar antes de que tu hijo la vendiera, pero la realidad es que casi nadie quiere volver a comprar la acción.
Si trasladamos este ejemplo al mundo de los mercados, seguro que te has sentido identificado, en mi caso de forma muy clara. 
Me acuerdo de Teva, cuando llego la fuerte caída en la acción sin quererlo tendía a sobrevalorarla. Finalmente la vendí, y a pesar de que a 13 euros veía que estaba barata, ni bajando a 5 euros la hubiese comprado. Fuera de los mercados veo bastante marcado el efecto de certidumbre en la inversión de la vivienda en nuestro país. El que compra un piso por 200.000 euros, automáticamente cree que su piso ya vale 10.000 euros más, curioso. 
Y hasta aquí la primera entrada sobre psicología financiera. Recordarles que somos nuestros propios enemigos, tendemos a sobrevalorar nuestros activos, y a la gran mayoría el miedo nos paraliza en los Crash del mercado. Intentaremos luchar contra ello. 
Nota Bibliografía: PSICOLOGÍA FINANCIERA. JAMES MONTIER.

Saludos a todos.

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