Autos locos

Anónimo Primero al habla,

Aquí estoy para ayudar a P.P. para cuando alcance los 200 comentarios, que el hombre está últimamente muy desatao con sus compras de ultramar, y creo que le falta tiempo.
Este escrito, inconexo, sin sentido y sin gracia, como todos los que escribo, lo he titulado:

                                                   AUTOS LOCOS

Ahhhh qué recuerdos…Pierre Nodoyuna y su fiel perro Patán

                          
La conclusión de mis años de estudiante en la universidad es que la economía se puede explicar con solo dos palabras: Oferta y Demanda. Todo lo demás se extrae de aquí.
Es un poco triste que el resumen de tantos años de libros y apuntes sean dos palabras, pero en realidad no hace falta más.
“¿A dónde quieres llegar tío pesao?” Os preguntaréis muchos. Pues no lo sé, la verdad. Vivo en un mar de dudas e incertidumbre.

¿Cuándo gripa un coche? ¿Cuándo un coche se rompe al llegar al límite de sus posibilidades mecánicas? ¿Cuando lo pones a 10.000 revoluciones? ¿Cuando llega a 30.000? ¿Cuando llega a 50.000?
Mi padre tenía un Renault 4, del año 81. No sé cuántos caballos tendría. No muchos mas de 20. Por tanto, era un motor que tenías que tenerlo “vivo”, con brío, alegre, que se notara ese motor con sonido de campanas cuando pasabas por una calle estrecha. A los viejos les daba tiempo a apartarse porque lo oían tres calles antes.

Con los años no tuvo más remedio que cambiárselo y comprar una Express de finales de los 90. Yo  no estuve el día que lo sacó del concesionario, pero gente que estaba allí me contó que fue alucinante. Mi padre salió derrapando a toda velocidad de la campa, dió un medio trompo y se incorporó a la carretera. Mi madre estaba a su lado impertérrita agarrando el bolso con una mano y la otra en el asa de la puerta, y los espectadores estuvieron a punto de irrumpir en aplausos ante tal muestra de conducción salvaje y desmedida.

Obvia decir que no ocurrió por voluntad de mi progenitor, sino que, acostumbrado a la conducción del otro vehículo, mas antiguo y rústico, no fué capaz de adaptarse de primeras al nuevo modelo, con mas potencia, mejor aislado, y mas brioso que el anterior.

“Ya está el abuelo cebolleta otra vez, ¡qué aburrido que es madre mía!”

Recuerdo un chiste que ví no sé dónde ni cuándo, en el que un tipo se había tirado de la terraza de un rascacielos. Cuando ya había alcanzado la mitad del recorrido, unos oficinistas que lo vieron abrieron la ventana y le preguntaron que cómo se sentía. “Estoy de puta madre, igual que antes de tirarme, y eso que los agoreros de la última planta decían que me iba a matar. ¡Pesimistas, que son unos pesimistas y mentirosos!”

Uno nunca sabe el momento exacto en que se va a gripar un coche. Si tienes un gasolina y alcanzas las 50.000 revoluciones puedes estar así varios kilómetros, cientos o miles. ¿En que momento se joderá el motor? Nadie lo sabe. Igual en el segundo uno como al cabo de 4 horas. Depende del fabricante, del tipo de motor, del cuidado y mantenimiento que se le haya dado… Lo que es cierto es que si lo llevas así mucho tiempo, se acabará jodiendo la marrana. Y si en lugar de motor gasolina, lo tienes diesel, te aseguro que si ves la aguja a 50.000 revoluciones es que el motor ya ha explotado y estás teniendo una visión en ECM (NDE en inglés).

¿A cuántas revoluciones va la economía? ¿y la bolsa? ¿y el mundo? ¿Llevamos el motor “a tope” desde hace muchos años? ¿O tenemos un motor de cojones y lo que nos pasa es que no estamos adaptados a los nuevos tiempos y por tanto nos parece que todo va demasiado deprisa, cuando en realidad no estamos exprimiendo mas que una parte de lo que podríamos sacar de este coche?

En algún sitio leí que un señor de esos ricos de verdad con chistera y coche con chófer allá por los años 20 del siglo pasao, inversor de los buenos buenos, un día su chófer le habló de bolsa y que se había decidido a comprar algunas acciones y que le iba bien. Aquel día ese señor rico rico y con fundamento dió orden de vender todas sus posiciones. Se salvó del Crack del 29. Esa anécdota se convirtió en una cita de esas típica de la bolsa, como la de compra cuando haya sangre en las calles y cosas así.

Ahora que P.P. está comprando “tó a lo loco” en USA. ¿No será el momento de vender? Porque antes el efecto se limitaba a una o dos acciones a lo sumo por semestre. Pero ahora, con inversiones cortas, son muchas las acciones que van a poder ser víctimas de este efecto que, cual picudo rojo, empezarán a afectar cada vez a más y más valores del NYSE.

“Sí,si, mu bien, pero ¿y lo de la oferta y la demanda del principio, a qué narices viene?” Pues que me he ido por las ramas, como siempre, y me he dejado esa parte de la trama sin acabar.
Ya si eso, la completamos otro día.

Atentamente,
Kamarrada A.I.

Nota de Pobre Pecador: No recordaba a Penélope Glamour tan frequita

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